Hume: los límites del conocimiento humano.

“Nada es más libre que la imaginación humana”. David Hume.

Filósofo, economista, psicólogo, historiador…, aunque sobre todo, Hume es un ilustrado. Como tal, su saber por las más diversas cuestiones relacionadas con la naturaleza humana es notablemente extenso, casi abrumador. Pero ¿cómo es posible esto tratándose de un pensador que sostiene que no podemos estar seguros de nada de lo que tenemos por real?

¿Qué es lo que conocemos realmente? ¿Hasta dónde se pueden extender las creencias que tenemos sobre el mundo? ¿Cuánto condicionan nuestros prejuicios la percepción que tenemos de la realidad? La postura de Hume ante estos interrogantes nos sitúa en una incertidumbre de la que es difícil salir, porque nos adentra en el territorio del escepticismo. ¿O acaso tú tienes un argumento válido, que no esté basado en el hábito o la costumbre, con el que puedas demostrar hechos del futuro tales como que el sol saldrá mañana? Si lo tienes, sospecha de él, porque el problema parece estar ya resuelto. A menos que seas un mutante con una variación genética desconocida o tengas una bola de cristal…

Según el escocés, los filósofos han estado manejando conceptos falsos sin explicar claramente qué es lo que sucede en nuestra conciencia cuando elaboramos esas ideas.

“No existen ideas, de las que aparecen en metafísica, más oscuras e inciertas que aquellas de poder, fuerza, energía o conexión necesaria, las cuales surgen siempre en todas nuestras disquisiciones” (Investigación sobre el entendimiento humano)

Esto es lo que ha pasado con conceptos como sustancia, necesidad, causalidad, dios, ect. Está claro que esto es muy peligroso, porque si no se aclaran ciertos conceptos sobre el ser humano y su realidad, estamos expuestos al error o, peor, a la manipulación. Por ejemplo, la idea que tenemos del yo, la identidad o subjetividad, la mente, el espíritu, etc, podría ser falsa; en el mejor de los casos, porque la otra opción es que ni siquiera exista y no sea más que una invención de tu imaginación.

Nos enfrentamos a un pensamiento altamente provocador, que cuestiona radicalmente la ideas que nos formamos sobre el mundo y sobre nosotros mismos.

“El principal obstáculo a nuestro progreso en las ciencias metafísicas o morales es, así pues, la oscuridad de las ideas, y la ambigüedad de los términos” (Investigación sobre el entendimiento humano)

Su afán es aislar de la filosofía aquellos conceptos oscuros, innecesariamente complejos y anti-intuitivos. La Filosofía no puede tener otra ocupación que no sea “la naturaleza humana”; en toda su extensión, sí, pero desde un punto de vista práctico, alejado de los grandes sistemas del racionalismo. Hume quiere dotar a la filosofía de un caracter antimetafisico, liberarla de vanas especulaciones y centrarla en investigar aquellas cuestiones que pueden reducirse a la experiencia que tenemos de ellas. La experiencia es la única fuente válida de conocimiento y además es su límite.

Este espíritu empirista no nace de repente en este autor sino que es la culminación de una “actitud” que a lo largo de los siglos XV, XVI y XVII se había ido instalando en el modus operandi de filósofos como Locke, Berkeley y Hobbes, y científicos como Copérnico, Galileo y Newton.

Por eso esta entrada trae primero un resumen de esta corriente, que no puede entenderse sin contraponerla a la corriente racionalista que ya hemos estudiado.

La principal aportación de Hume a la filosofía se resume en descubrir que las ideas sobre los grandes problemas de la filosofía no eran otra cosa sino “ficciones” que fabrica la imaginación humana y que, por lo tanto, son absolutamente cuestionables.

Las disputas con hombres que se obstinan en mantener sus principios a toda costa son las más molestas de todas, quizá con la excepción de aquellas que se tienen con individuos enteramente insinceros que en realidad no creen en las opiniones que están defendiendo, y que se enzarzan en la controversia por afectación, por espíritu de contradicción y por el deseo de dar muestras de poseer una agudeza y un ingenio superiores a los del resto de la humanidad” (Investigación sobre los principios de la moral).

Su investigación empírica, siguiendo los pasos de Newton, le llevará a sostener que los límites de nuestra mente son mucho más estrechos de lo que pensábamos y que la única vía filosófica clara que nos queda por seguir es la “ciencia del ser humano”, fundada en su “emotivismo moral” que, obviamente, no puede tener su origen en la razón, sino en el sentimiento.

Aquí os dejo el resumen de su pensamiento, para completar con los apuntes:

Aquí tenéis una selección de textos de su “Investigación sobre el entendimiento humano” de 1748. El texto completo lo tenéis aquí. Ojo a la sección VII “De la idea de conexión necesaria”, parte II, porque es de aquí de donde sale el texto a comentar en la Evau. Os dejo también la “Investigación sobre los principios de la moral” (según él, su mejor obra) por si queréis ampliar. Y uno de sus ensayos más conocidos: