Habermas: de lo que se trata es de comunicarnos.

The European Madhouse

Terminamos la serie de pensadores con Jürgen Habermas, uno de los representantes más destacados de la filosofía del siglo XX que sigue dando la batalla también en el siglo XXI.

Es el último representante destacable de la famosa Escuela de Frankfurt, una corriente de pensadores que desarrollaron un pensamiento crítico con la sociedad contemporánea con el objetivo de llevar a cabo, aunando Filosofía y Sociología, una transformación de la sociedad, partiendo de algunos de los presupuestos del materialismo histórico de Marx.

Podríamos decir que su filosofía es una filosofía integradora, que pretende armonizar las nuevas y revolucionarias ideas que surgieron en el siglo XIX con los acontecimientos que ellas mismas propiciaron a lo largo del siglo XX. Su preocupación por la comunicación, la propia de los seres racionales que pueblan nuestras sociedades contemporáneas y que es la base sobre la que hay que fundamentar una ética, sigue siendo una preocupación que es lícito extender hasta nuestros días.

La crisis de las “filosofías”, la crisis de la legitimación de los estados contemporáneos así como la crisis del positivismo jurídico, son solo tres aspectos de los muchos que empujaron a nuestro autor a elaborar una nueva teoría social que proporcionase un programa emancipador del individuo, centrado en el análisis de la comunicación y la importancia de la participación política, entendiéndolos como medios para lograr una teoría capaz de trasnformar nuestras actuales sociedades, y las herramientas con las que construir un mundo más justo, bajo la máxima de que el intercambio de argumentos entre miembros de una sociedad es la base de la libertad.

La clave estaría en elaborar un nuevo modelo de racionalidad vinculada al lenguaje y la comunicación. Y su principal motivación para ello es esta:

“Tengo un motivo intelectual fundamental: la reconciliación de una modernidad descontenta consigo misma” .

(Habermas: Ensayos Políticos)

Este es el objetivo de su Teoría de la acción comunicativa, mediante la cual denuncia la tensión, la contradicción y el conflicto continuo de las sociedades contemporáneas organizadas en torno al binomio Mercado-Estado, dos conjuntos institucionales que dejan de lado los procesos de entendimiento entre los individuos para centrarse en aquellos aspectos económico-administrativos que son la base de las injusticias sociales, y que degradan las relaciones personales debido a su capacidad abrumadora para elaborar muy diversas y efectivas formas de alienación del individuo.

Con esto, y una vez que repaséis el contexto histórico, estamos listos para adentrarnos en su pensamiento. Aquí tenéis los apuntes:

Es cierto que su lectura no es una lectura de las más amenas de la filosofía, al menos no en su totalidad. Pero hemos tenido suerte con el texto, porque se trata de un texto que sale de una obra sumamente interesante:

Tenéis que ir al último capítulo: ¿Qué significa “Política deliberativa”?, y ahí encontraréis “Tres modelos normativos de democracia”, de donde saldrá el texto que habría que comentar en la Evau.

No dejés de pasaros por otras obras suyas muy relevantes:

En “Conocimiento e interés”, además de una teoría muy interesante sobre los intereses que se esconden detrás de las diferentes ramas del conocimiento (un tema muy candente, a tenor de las circunstancias actuales), encontraréis una mini historia de la filosofía que es un intento por aclarar los presupuestos de la filosofía de Marx (también su relación con Hegel) y su influjo en el pensamiento del siglo XX.

Tampoco dejés de pasaros, si tenéis fuerzas y tiempo, por su “Teoría de la acción comunicativa” y su “Ética del discurso”, si queréis profundizar.

No os asustéis, si queréis empezar con algo más light, Habermas tiene para todos. Podéis echarle un vistazo a este ensayito que os resultará muy útil para entender el siglo XX, tal y como lo ve él:

En el post correspondiente de Cine y Filosofía (Bloque III), os he señalado algunas ficciones que pueden servirnos para comprender el espíritu de Habermas. No obstante, si queréis conocerle en su salsa, aquí lo tenéis, recogiendo el premio Kluge (el Nobel de la Filosofía) en 2015. No olvidéis activar los subtítulos: