Nietzsche: nada más que Voluntad de Poder.

“Yo no soy un hombre, soy dinamita”

El “mundo verdadero” es una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga, una Idea que se ha vuelto inútil, superflua; en consecuencia es una Idea que ha sido refutada: eliminémosla. (Día claro; desayuno, vuelta del sentido común y de la serenidad alegre; Platón se pone rojo de vergüenza y todos los espíritus libres arman un ruido de mil demonios.)” [Nietzsche: “El ocaso de los ídolos. O cómo se filosofa con el martillo”].

Nietzsche es el otro gran agitador de conciencias de la edad contemporánea. Si Marx sacudió las bases de la teoría económica, política y social del siglo XVIII, Nietzsche hace lo propio en el siglo XIX (ya a las puertas del XX) y en un sentido superlativo. La crítica de Nietzsche no va dirigida contra un aspecto concreto del ser humano y su cultura, sino contra la cultura occidental en bloque, que abarca desde Sócrates hasta nuestros días.

Para Nietzsche, la Historia de la Filosofía no es más que la historia de un error. Junto a Marx y Freud, él aporta su gran sospecha: desenmascarar que la historia de las ideas es la historia de una gran mentira cuya coartada está basada en una deformación lingüistica malintencionada que persigue objetivos morales.

«Todo lo que los filósofos han venido manejando desde hace milenios fueron momias conceptuales, de sus manos no salió vivo nada real»

Está convencido de que los valores heredados de la Ilustración van en contra de la vida (que es lo más sagrado para él), y que “todos los problemas de la filosofía no son sino un problema de valores”.

Él piensa que es necesario coger todos esos valores que la filosofía había instaurado con tanto esfuerzo, tirarlos por la borda, y constituir unos nuevos acorde con el nuevo tipo de ser humano, capaz de darse realmente así mismo las normas en un acto de voluntad libre y plena muy alejado del ideal ilustrado. Para ello basará su pensamiento en una categoría primordial: la voluntad de poder.

“Todo en el mundo es voluntad de poder y nada más que voluntad de poder”

Por eso para él se hace necesario una actitud capaz de “filosofar a martillazos”, destruyendo una concepción del mundo y del ser humano que arranca en Sócrates, continúa a través de los siglos en el cristianismo, atraviesa la filosofía de Kant y del socialismo, y llega hasta nuestros días. Esta concepción del mundo que ha imperado a través de los siglos consiste en una desvaloración de los aspectos que procuran una vida plena, en pos de la invención de un mundo imaginario inexistente que pone todos los valores supuestamente deseables en un lugar inaccesible para un ser que aún se encuentra a medio camino de alcanzar su propia superación, su plena transformación.

Lo cierto es que, en su pensamiento, la línea que divide la filosofía de la literatura es demasiado delgada, e inexistente a veces. Sus obras reflejan una habilidad para la metáfora que excede el campo de la filosofía y se funde con el del arte. Y por eso el ser humano es para él, en sentido pleno, el “artista”.

Así que toca leer, pues solo adentrándonos en sus metáforas podremos desvelar un pensamiento que (parafraseando al autor), aunque camina con pies de paloma, puede gobernar el mundo. Si aún no has tenido el placer de acercarte a uno de sus textos, ahora es el momento de hacerlo (esto ya no es una recomendación académica sino personal), no dejes pasar más tiempo sin zambullirte de lleno en su universo. Pero antes, date una vuelta por el resumen de su pensamiento:

No hemos tenido mala suerte, porque el posible texto de la Evau saldrá de una obra crucial en el pensamiento contemporáneo, “La Gaya Ciencia” (concretamente del libro V, fragmentos 343 al 346) . Es, según él mismo, el más personal de todos sus libros. No obstante, si tenemos que señalar otra obra suya como principal, tendremos que dirigir nuestra mirada hacia “Así habló Zaratustra“. Esta obra es, a mi juicio, la más enigmática obra del mundo contemporáneo, como él mismo dice, “un libro para todos y para nadie”. Tampoco dejéis pasar la oportunidad de disfrutar de una lectura rápida y contundente con títulos tan fascinantes como “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral” (un breve ensayo que yo incluiría en en código penal como de obligada lectura para todo ser humano). Y si lo que buscas es una vía directa a la desgarradora literalidad de su subjetividad, sigue a través de “Ecce homo” y “El anticristo“.

Por supuesto que la cultura audiovisual contemporánea se ha hecho eco de este complejo personaje tan “humano, demasiado humano”. Me viene a la cabeza “El día que Nietzsche lloró” (2007), de Pinchas Perry, basada en una novela homónima que, con toda la libertad poética del mundo, une las vidas de nuestro filósofo con otro de los más importantes pensadores contemporáneos, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis.

También me acuerdo de esta peculiar cinta que data de 2001 y está dirigida por Júlio Bressane:

Y del ya clásico “Más allá del bien y del mal”, dirigida por Liliana Cavani en 1977:

Sin ser una biografía, esta película del 2011, dirigida por Béla Tarr y Ágnes Hranitzky, se inspira en uno de los personajes que acompañarán a Nietzsche en una de las escenas de su vida más recordada, por lo que resulta muy interesante como documento para entender cómo era el mundo que rodeaba a nuestro autor y que él tanto criticaba:

Y para terminar no podemos pasar por alto el género documental, recomendando el visionado del primer capítulo de la afamada serie “Humano, demasiado humano” de la BBC:

Por último, ya sabéis, echadle siempre un vistazo a su vocabulario antes de poneros a estudiarlo a fondo: